Nuestra seguridad es falsa, la fortaleza que demostramos en publico solo es una careta que en nuestra soledad desaparece. Allí, en los momentos donde solo me encuentro conmigo mismo, soy débil, todo me afecta, todo me daña. Aquello que aparentaba inofensivo, termina destruyéndome poquito a poco. Me siento vacío, con un dolor en el pecho que no tiene explicación. Podría decirse que necesito de motivos para despejarme; pero esos motivos también se van derrumbando y solo me encuentro, con mi soledad...